La actividad principal hasta ahora de estas explotaciones era la fabricación de piensos y la industria cosmética, sin embargo el futuro de este insalubre negocio pasa por incluir los insectos en la dieta humana como parte de la estrategia globalista para «el desarrollo sostenible».
«Lo cierto es que a día de hoy ya hay al menos unos 2.000 millones de personas en el mundo que comen insectos, según datos de la ONU, una cifra que posiblemente aumentará gracias al impulso de la Agenda 2030» señala Libre Mercado en su artículo.
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