«Llevo 15 años viviendo aquí y siempre fue un barrio muy tranquilo», arranca su relato Aurelia. «Sin embargo», prosigue, «hace cuatro o cinco años comenzaron los robos, las agresiones y la inseguridad».
Una situación que, para muchos tuvo su origen en la apertura del centro para menas en Casa de Campo.
«Se empezaron a reportar más robos de lo que era habitual. Las descripciones de los agresores coincidían mucho y no eran las habituales de este barrio, porque aquí hay mucho español, mucho latino, mucho asiático pero no ha habido muchas personas de origen africano o magrebí… y nos dimos cuenta de que venía del centro de menores», denuncian reiteradamente desde la asociación Vecinos Unidos Casa de Campo.
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