La joven narró que se había quedado dormida, pero que se despertó de inmediato porque el marroquí que se había sentado a su lado le estaba tocando insistentemente la parte interna de los muslos y la entrepierna.
El acusado no negó los hechos en ningún momento, pero mantuvo una actitud agresiva hacia los agentes. No tiene domicilio conocido. En el momento de la agresión, disfrutaba de un permiso penitenciario.
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